28 abr. 2011

"Carta a los directores de asilos de locos" Antonin Artaud





Señores:

Las leyes, las costumbres, les conceden el derecho de medir el espíritu. Esta jurisdicción soberana y terrible, ustedes la ejercen con su entendimiento. No nos hagan reír. La credulidad de los pueblos civilizados, de los especialistas, de los gobernantes, reviste a la psiquiatría de inexplicables luces sobrenaturales. La profesión que ustedes ejercen está juzgada de antemano. No pensamos discutir aquí el valor de esa ciencia, ni la dudosa realidad de las enfermedades mentales. Pero por cada cien pretendidas patogenias, donde se desencadena la confusión de la materia y del espíritu, por cada cien clasificaciones donde las más vagas son también las únicas utilizables, ¿cuántas nobles tentativas se han hecho para acercarse al mundo cerebral en el que viven todos aquellos que ustedes han encerrado? ¿Cuántos de ustedes, por ejemplo, consideran que el sueño del demente precoz o las imágenes que lo acosan, son algo más que una ensalada de palabras?

No nos sorprende ver hasta qué punto ustedes están por debajo de una tarea para la que sólo hay muy pocos predestinados. Pero nos rebelamos contra el derecho concedido a ciertos hombres -incapacitados o no- de dar por terminadas sus investigaciones en el campo del espíritu con un veredicto de encarcelamiento perpetuo.

¡Y qué encarcelamiento! Se sabe -nunca se sabrá lo suficiente- que los asilos, lejos de ser “asilos”, son cárceles horrendas donde los recluidos proveen mano de obra gratuita y cómoda, y donde la brutalidad es norma. Y ustedes toleran todo esto. El hospicio de alienados, bajo el amparo de la ciencia y de la justicia, es comparable a los cuarteles, a las cárceles, a los penales.

No nos referimos aquí a las internaciones arbitrarias, para evitarles la molestia de un fácil desmentido. Afirmamos que gran parte de sus internados -completamente locos según la definición oficial- están también recluídos arbitrariamente. Y no podemos admitir que se impida el libre desenvolvimiento de un delirio, tan legitimo y lógico como cualquier otra serie de ideas y de actos humanos. La represión de las reacciones antisociales es tan quimérica como inaceptable en principio. Todos los actos individuales son antisociales. Los locos son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social. Y en nombre de esa individualidad, que es patrimonio del hombre, reclamamos la libertad de esos galeotes de la sensibilidad, ya que no está dentro de las facultades de la ley el condenar a encierro a todos aquellos que piensan y obran.

Sin insistir en el carácter verdaderamente genial de las manifestaciones de ciertos locos, en la medida de nuestra aptitud para estimarlas, afirmamos la legitimidad absoluta de su concepción de la realidad y de todos los actos que de ella se derivan.

Esperamos que mañana por la mañana, a la hora de la visita médica, recuerden esto, cuando traten de conversar sin léxico con esos hombres sobre los cuales, reconózcanlo, sólo tienen la superioridad que da la fuerza.

¿QUE ESTA PASANDO EN EL BORDA?

MANICOMIO DECIMONONICO ABANDONADO
Nos llegan trascendidos de toda índole. Atentados posibles o supuestos accidentes, cierres de servicios, etcétera. Lo cierto es que el Hospital Borda tiene hasta ahora cortado el suministro de gas, desde el miércoles 20 de este mes. Nada tan raro de comprender. Los años que pasaron desde la construcción del hospital, hacen que este sea uno de sus puntos más vulnerables. Se puede comprender también que en esas circunstancias se hable de una posible “evacuación” de los pacientes, por la dificultad de mantener higiene, asepsia y calefacción. Lo que no es tan comprensible, o mejor dicho lo que no debería suceder, es el estado de confusión, incertidumbre y sospecha que se ha instalado entre todos y todas, quienes trabajan allí. Pero esto no es casual, hace ya demasiado tiempo que se convive con la amenaza de cierre. De hecho hubo traslados de pacientes a lugares inadecuados y que no cumplen con los requisitos que la ley exige para ello. ¿Por qué no hubo trabajo de mantenimiento? Sabemos que se hicieron pedidos al GCBA y hasta recursos de Amparo, para que se diera solución a los problemas edilicios en los cuales estaba incluido este tema. Por supuesto fueron desoídos. El GCBA anunció ya hace tiempo su cierre, junto con varios de los Hospitales de la Ciudad en un supuesto plan de reestructuración de la Administración de la Salud Pública que ya denunciamos en otro momento por encubrir otros intereses, el texto de esta denuncia está a disposición de quien la pida. La ley Nacional de Salud Mental anuncia la sustitución de los manicomios para reubicar los pacientes que necesiten internación en instituciones especiales y en hospitales polivalentes. El Hospital Borda cuenta con quirófano, clínica médica, odontología, laboratorio, kinesiología, rayos, ecógrafo, atención odontológica, actividades deportivas, área programática, emprendimientos sociales, etcétera. ¿Podríamos pensar que el destino del hospital fuera su transformación en otro que brindara servicios a la comunidad, que tanto lo necesita, al mismo tiempo que atiende a los pacientes de salud mental? Creemos que sería la mejor forma de preservar la atención y ampliarla, partiendo de estructuras que ya están construidas y que, si no funcionan como debieran, es debido a la política de vaciamiento y desmantelamiento llevada a cabo por el GCBA, que anunció claramente su cierre. Es imprescindible diferenciar una política de clausura de una política de sustitución. En estos días “cierre” es todo lo que se escucha en los pasillos del hospital y, por supuesto, genera el malestar. Desde Profesionales Latinoamericanos/as volvemos a denunciar la política de arrasamiento del GCBA, no sólo en salud, también en educación, cultura, políticas de minoridad. El arrasamiento de la salud pública, encubre también una ideología sobre el curar a través de la pastilla milagrosa y no dar lugar a la palabra. Cuanto menos se hable, mejor. Cuanto más ganen los laboratorios, corporaciones internacionales, mejor. Eso significa cierre. Nosotras y nosotros proponemos la reestructuración del Borda y otros hospitales que tengan las mismas características, rescatando lo ya construido, modernizándolo y abriéndolo a la salud de toda la comunidad. Eso es sustitución, o transformación, postura antagónica a la política de cierre.