23 may. 2011

POBREZA Y MUERTE ,Vicente Zito Lema


“¿Qué hay entre ti y mi?”.
Nuevo Testamento. (Mc., V, 7 y Lc., VIII, 28).
Cita de Soren Kierkegaard:“El concepto de la angustia”.
I. Así como los muertos nos hablan de la muerte y ningún muerto ni todos los muertos son la muerte, y menos aún la eternidad, así también la pobreza.

Cada pobre vive la temporalidad estricta de su pobreza, sin embargo no la agota ni confunde su sustancia –propia e indeclinable por su sentido de trascendencia– con esa pobreza que no es en su origen naturaleza, menos aún designio de la divinidad. (Es inconcebible una perfecta divinidad que haga “trampas” a sus criaturas, pervirtiendo con la aparición de la pobreza ese poder de acción en libertad que define lo humano, que hace de lo humano el espejo donde la vida se refleja como amor en los ojos del otro).
Atrapado por la pobreza, despojado de su conciencia real, vaciados los contenidos de su existencia, sin posibilidad de tomar distancia de su permanencia en el dolor para observarse, el pobre no puede alcanzar la verdad de su real padecer, y hasta llega a sentir, desde una resignación que lo involucra sin transito con la producción alienada de la vida, que su pobreza particular le pertenece, que es la herencia recibida y la que debe transmitir, incluso como acto de fe, en tanto que bajo la mirada del ayer existe la pobreza y su mirada del mañana no deja de ser el recuerdo del hoy que revive en su condición de pobre.
Entonces la pobreza se convierte –he aquí la cruel paradoja-, en el último, fugaz y agónico camino de salvación de su extremo dolor. La angustia nace en el pobre porque la conciencia de la pobreza lo enfrenta con la muerte. Más aún, le han enseñado que la pobreza es un crimen del pobre.
Inducido día y noche al suicidio como sacrificio redentorio, será preciso –desde la lógica que garantiza la pobreza– que con su pasividad extrema el pobre pague sus culpas y recupere la inocencia.
Lo que se calla es que nadie puede ser inocente en la pobreza, que su materia es la ignorancia y su producción masiva, crónica e indiferenciada.
La pobreza contiene al pobre en su vastedad como la mar a sus olas, sin darle calidad de sujeto, jamás será un rostro y un nombre, no tendrá historicidad ni conciencia crítica, y obligado a sufrir el divorcio absoluto de su cuerpo y su alma –destruidos en soledad– no podrá devenir en espíritu de humanidad. No hay responsabilidad por la pobreza del pobre. Tampoco se acepta la culpa, en tanto el pobre está puesto por fuera del mundo humano, ni siquiera es lo otro, pertenece a una categoría abstracta y sin sentido, que se reproduce a sí misma: la pobreza
Así la pobreza no requiere sustancia primigenia de vida, es un predicado de la muerte; será vista como la consecuencia accidental –no previsible, tampoco deseada– de la riqueza. O, si se prefiere, un derivado patológico (se piensa en un delito aberrante, en una pústula, en un delirio) de un proceso de legalidad, de salud y normalidad que organiza el universo de los hombres “bien pensantes”, quienes, imbuidos de fe santa, libran contra el “mal” de los pobres la batalla por el paraíso perdido.
La pobreza nace con cada pobre, que deberá andar con sus pies sobre el mismo fuego original.
La muerte de un pobre no es el fin de la pobreza, que desde su ajenidad sigue regando las sombras como si fueran rosas.

II
La muerte ante la conciencia de la vida jamás será la nada (que estremece pero también justifica); es un no poder ser que nace cual detritus del amor sobre la angustia de la existencia, una eternidad paralizada en el instante que abrió sus alas y clavó sus garras en la materialidad de un hombre desnudo y sin socorro en el paroxismo de la desesperación.
La muerte es un todo de sustancia no perfecta, que antecede a la vida y se perpetúa en cada una de las vidas, tengan o no tengan pasado.
El discurso de la muerte recoge las palabras de la muerte y el silencio de los muertos, fundidos en los bordes del vacío.
La muerte no es el pecado de la vida.
El pecado de la vida es la pobreza, donde vuelven a escucharse, sin respuestas, las palabras de la muerte y el silencio de los muertos, en un desierto que desconoce la resurrección.
La muerte es para los vivos que han tenido existencia y en plenitud no forzada (se habla del ejercicio develado de las contradicciones). Así los pobres, que son “numerosidad” en la pobreza, pasan a la muerte desde una posición que se inscribe como materia tanática, agonía de la continuidad en una infinitud sin tránsitos.
La pobreza es una acción antes que un estado. Al igual que el lenguaje sólo se entiende como un todo. Se da de una vez y para siempre. (Salvo que la oscuridad de origen que la estructura y resguarda, se ilumine con su propia muerte).
La pobreza es más que una cantidad de privaciones, humillaciones y estadísticas: es una calidad morbígena, nefanda.
La pobreza priva de la conciencia profunda de la vida, ya no hay una anterioridad a la vida como pobre, ni una posterioridad a la muerte en la pobreza.
La pobreza a lo sumo permite navegar por los márgenes del saber de la pobreza; llegar a la verdad que escandaliza la realidad desde el interior de la pobreza, exige una experiencia que abreva en los rituales del sacrificio, y provoca, desde la excepción individual, la aparición del héroe, el genio o el mártir. Vista la pobreza como totalidad, su saber absoluto solo puede lograrse desde otra totalidad: su no existencia.
Es que la pobreza ya no necesita vincularse con la muerte. Existe en ella y por ella.

III
El ser sin existencia ocurre en los sueños.
El sueño es una eternidad que se produce en la vida.
La muerte no sueña la vida, la espanta, tras el pavor agudo de la pobreza.
La vida es anterior a la pobreza, pero la pobreza no reconoce el pasado de la vida, el tiempo lo conjuga en continuidad del presente.
La pobreza se mueve sin memoria y sin remordimiento. La memoria necesita de lo humano; tampoco es posible el remordimiento sin una divinidad que pida cuentas sobre el amor. El olmo nunca se planteó dar peras: en el espacio de la pobreza no hay lugar para lo humano y la divinidad sólo se recibe en tanto contribuya a la reproducción de la pobreza, convertida perversamente en principio de la realidad. Limosnas y resignación, perdón o consuelo son máscaras múltiples de un mismo crimen.
La pobreza es aquí un fantasma que abre los espejos del horror. Detrás de las máscaras absurdas, el horror es la muerte. La pobreza tiene el rostro definitivo de ningún rostro, un vacío sin humanidad, anonimidad pura.
En la pobreza la muerte no será el recuerdo crítico y consciente de la vida. El “bien” y el “mal” resaltan las opciones estereotipadas de una misma tragedia. La justicia o la piedad apenas sirven de alegorías macabras.
El pobre que muere con los zapatos de pobre sin haber soñado la muerte de la pobreza
–se habla aquí del sueño que saca a flote el deseo y anticipa la realidad–, no muere para la vida: despojado y expulsado de su existencia (su mismidad será un fantasma), muere sin clausurar el proceso de muerte, es apenas un fugaz suceso de la pobreza.
El pecado originario de la vida es la pobreza y no tiene absolución en el reino de los cielos. La “condena” al trabajo para modificar la naturaleza y reproducir la vida es el precio de la libertad, y hace de la pobreza una cuestión absolutamente humana, un litigio histórico y social.
La pobreza es cantidad que prosigue en cantidad sobre la tierra hasta que la muerte extinga el sentido de la vida.
La lectura individual de la pobreza responde a las reglas del azar. Páginas abiertas por el viento, a veces socorrido por las diosas del destino.
En la pobreza hay una garganta común que se oprime hasta que cada pobre, uno a uno, se cubre con las cenizas de la noche.
Cubiertos por esas cenizas de la noche no tendrán los pobres en la pobreza otra resurrección que la conciencia.
Los sueños de los pobres no son “un accidente maléfico”; tampoco responden al “espíritu de la inocencia”, nacen como un estertor desde la materialidad atroz de la pobreza, allí donde la muerte sueña la muerte de los pobres con los ojos bien abiertos.
Los pobres sueñan con los ojos dormidos para no ver la pobreza, pero ven la muerte, que jamás fue un pasajero de sus días, siempre estuvo en el final del camino. (¿Qué ven en la muerte los pobres...? ¿La vida que no dejó ver la pobreza...? )
La vida de los pobres se inicia con la muerte de la pobreza. En ese instante, abre sus aguas el río de la pureza, para que el sueño de la vida sea la propia vida, y la pobreza, ajena al poder de la muerte, sea apenas memoria del espíritu humano, cuando fue humillado, en nombre de la ley, sin que “clamara el cielo”, sin que se detuvieran las honras a la razón con que el poder instituye y vigila este mundo...

28 abr. 2011

"Carta a los directores de asilos de locos" Antonin Artaud





Señores:

Las leyes, las costumbres, les conceden el derecho de medir el espíritu. Esta jurisdicción soberana y terrible, ustedes la ejercen con su entendimiento. No nos hagan reír. La credulidad de los pueblos civilizados, de los especialistas, de los gobernantes, reviste a la psiquiatría de inexplicables luces sobrenaturales. La profesión que ustedes ejercen está juzgada de antemano. No pensamos discutir aquí el valor de esa ciencia, ni la dudosa realidad de las enfermedades mentales. Pero por cada cien pretendidas patogenias, donde se desencadena la confusión de la materia y del espíritu, por cada cien clasificaciones donde las más vagas son también las únicas utilizables, ¿cuántas nobles tentativas se han hecho para acercarse al mundo cerebral en el que viven todos aquellos que ustedes han encerrado? ¿Cuántos de ustedes, por ejemplo, consideran que el sueño del demente precoz o las imágenes que lo acosan, son algo más que una ensalada de palabras?

No nos sorprende ver hasta qué punto ustedes están por debajo de una tarea para la que sólo hay muy pocos predestinados. Pero nos rebelamos contra el derecho concedido a ciertos hombres -incapacitados o no- de dar por terminadas sus investigaciones en el campo del espíritu con un veredicto de encarcelamiento perpetuo.

¡Y qué encarcelamiento! Se sabe -nunca se sabrá lo suficiente- que los asilos, lejos de ser “asilos”, son cárceles horrendas donde los recluidos proveen mano de obra gratuita y cómoda, y donde la brutalidad es norma. Y ustedes toleran todo esto. El hospicio de alienados, bajo el amparo de la ciencia y de la justicia, es comparable a los cuarteles, a las cárceles, a los penales.

No nos referimos aquí a las internaciones arbitrarias, para evitarles la molestia de un fácil desmentido. Afirmamos que gran parte de sus internados -completamente locos según la definición oficial- están también recluídos arbitrariamente. Y no podemos admitir que se impida el libre desenvolvimiento de un delirio, tan legitimo y lógico como cualquier otra serie de ideas y de actos humanos. La represión de las reacciones antisociales es tan quimérica como inaceptable en principio. Todos los actos individuales son antisociales. Los locos son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social. Y en nombre de esa individualidad, que es patrimonio del hombre, reclamamos la libertad de esos galeotes de la sensibilidad, ya que no está dentro de las facultades de la ley el condenar a encierro a todos aquellos que piensan y obran.

Sin insistir en el carácter verdaderamente genial de las manifestaciones de ciertos locos, en la medida de nuestra aptitud para estimarlas, afirmamos la legitimidad absoluta de su concepción de la realidad y de todos los actos que de ella se derivan.

Esperamos que mañana por la mañana, a la hora de la visita médica, recuerden esto, cuando traten de conversar sin léxico con esos hombres sobre los cuales, reconózcanlo, sólo tienen la superioridad que da la fuerza.

¿QUE ESTA PASANDO EN EL BORDA?

MANICOMIO DECIMONONICO ABANDONADO
Nos llegan trascendidos de toda índole. Atentados posibles o supuestos accidentes, cierres de servicios, etcétera. Lo cierto es que el Hospital Borda tiene hasta ahora cortado el suministro de gas, desde el miércoles 20 de este mes. Nada tan raro de comprender. Los años que pasaron desde la construcción del hospital, hacen que este sea uno de sus puntos más vulnerables. Se puede comprender también que en esas circunstancias se hable de una posible “evacuación” de los pacientes, por la dificultad de mantener higiene, asepsia y calefacción. Lo que no es tan comprensible, o mejor dicho lo que no debería suceder, es el estado de confusión, incertidumbre y sospecha que se ha instalado entre todos y todas, quienes trabajan allí. Pero esto no es casual, hace ya demasiado tiempo que se convive con la amenaza de cierre. De hecho hubo traslados de pacientes a lugares inadecuados y que no cumplen con los requisitos que la ley exige para ello. ¿Por qué no hubo trabajo de mantenimiento? Sabemos que se hicieron pedidos al GCBA y hasta recursos de Amparo, para que se diera solución a los problemas edilicios en los cuales estaba incluido este tema. Por supuesto fueron desoídos. El GCBA anunció ya hace tiempo su cierre, junto con varios de los Hospitales de la Ciudad en un supuesto plan de reestructuración de la Administración de la Salud Pública que ya denunciamos en otro momento por encubrir otros intereses, el texto de esta denuncia está a disposición de quien la pida. La ley Nacional de Salud Mental anuncia la sustitución de los manicomios para reubicar los pacientes que necesiten internación en instituciones especiales y en hospitales polivalentes. El Hospital Borda cuenta con quirófano, clínica médica, odontología, laboratorio, kinesiología, rayos, ecógrafo, atención odontológica, actividades deportivas, área programática, emprendimientos sociales, etcétera. ¿Podríamos pensar que el destino del hospital fuera su transformación en otro que brindara servicios a la comunidad, que tanto lo necesita, al mismo tiempo que atiende a los pacientes de salud mental? Creemos que sería la mejor forma de preservar la atención y ampliarla, partiendo de estructuras que ya están construidas y que, si no funcionan como debieran, es debido a la política de vaciamiento y desmantelamiento llevada a cabo por el GCBA, que anunció claramente su cierre. Es imprescindible diferenciar una política de clausura de una política de sustitución. En estos días “cierre” es todo lo que se escucha en los pasillos del hospital y, por supuesto, genera el malestar. Desde Profesionales Latinoamericanos/as volvemos a denunciar la política de arrasamiento del GCBA, no sólo en salud, también en educación, cultura, políticas de minoridad. El arrasamiento de la salud pública, encubre también una ideología sobre el curar a través de la pastilla milagrosa y no dar lugar a la palabra. Cuanto menos se hable, mejor. Cuanto más ganen los laboratorios, corporaciones internacionales, mejor. Eso significa cierre. Nosotras y nosotros proponemos la reestructuración del Borda y otros hospitales que tengan las mismas características, rescatando lo ya construido, modernizándolo y abriéndolo a la salud de toda la comunidad. Eso es sustitución, o transformación, postura antagónica a la política de cierre.



30 mar. 2011

Teresa Forcades,hermana benedictina y medica denuncia los crimenes de las farmaceuticas.

Los crimenes de las farmacueticas ,acceso al libro.



Teresa Forcades

Nació en Barcelona en 1966 y estudió medicina en esta ciudad. Es médico, teóloga y monja benedictina en el monasterio de Sant Benet en la montaña de Montserrat (Catalunya, España).

En 1992 se trasladó a los EEUU donde completó la residencia en medicina en los hospitales de la Universidad de Nueva York (SUNY at Buffalo) y consiguió el título de especialista en Medicina Interna (1995). Tras obtener una beca de la Universidad de Harvard con la ayuda de E. Schußler Fiorenza, se trasladó a Cambridge donde se graduó como Master Divinitas con una tesis sobre las implicaciones filosóficas y los retos del diálogo multicultural, en relación a las teorías de C. Taylor y H.G. Gadamer (1997).

Desde su entrada en el monasterio en 1997, ha combinado sus tareas monásticas con el estudio de la medicina y la teología: obtuvo el Doctorado en Salud Pública con un análisis de los retos y las oportunidades asociados a la introducción de las llamadas medicinas alternativas en el currículum de las facultades de medicina (2004), y la licenciatura especializada en teología fundamental con una tesis sobre la Trinidad y la noción de libertad personal en G. Greshake y J. Zizioulas (2005).

Sus publicaciones más recientes incluyen: Crimes and Abuses of the Pharmaceutical Companies, Cristianisme i Justícia, Booklet 124, versión en catalán, castellano e inglés (2006) y en catalán: La Trinitat, avui, Pamsa (2005); y La Teologia Feminista en la Història, Fragmenta (2007). En octubre de 2008 defendió en la Facultad de Teología de Catalunya su tesis doctoral en teología con el título: Estudio del concepto de persona en la teología trinitaria clásica y de su relación con la noción moderna de libertad. Actualmente prepara su investigación de post-doctorado en Alemania.

24 feb. 2011

Guia para comunicadores acerca del genero.

La Federación Argentina LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales), y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina presentan una ‘Guía para comunicadoras y comunicadores’, que pretende colaborar en el abordaje inclusivo de la diversidad.
Esta herramienta fue elaborado, considerando quea partir de marzo, el Congreso de la Nación comenzará a tratar dos proyectos de Ley -impulsados desde 2007 por las dos organizaciones- fundamentales para la vida de miles de ciudadanos y  ciudadanas, pues se trata de la Ley de identidad de género y de la Ley de atención  integral de la salud para personas Trans.
“Tratándose de una cuestión que hace a la dignidad y la calidad de vida de muchas personas, es responsabilidad de los comunicadores y las comunicadoras informarse para poder informar”, dice la presentación de la Guía que responde a preguntas frecuentes sobre diversidad; insta a terminar con la patologización de la transexualidad; informa sobre algunas dudas comunes relacionadas a el género gramatical y a el género de las personas; profundiza sobre un correcto uso del lenguaje, incluyendo un glosario de términos, y proporciona contactos con personas especializadas para realizar consultas. Acceso a la guia.